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Los bosques urbanos y demás áreas verdes, si están bien diseñados y gestionados, pueden tener un papel importante para garantizar vidas saludables y promover el bienestar por medio de la prevención, terapia y recuperación de enfermedades

Directrices para la silvicultura urbana y periurbana.

ISBN 978-92-5-309442-4

© FAO, 2017

En muchos entornos, el índice de crecimiento urbano ha excedido la capacidad de los sistemas de salud de responder a poblaciones en constante crecimiento y los habitantes de las áreas urbanas y periurbanas enfrentan muchos desafíos de salud. Los estilos de vida urbanos sedentarios, los altos niveles de contaminación del aire y las peculiaridades del microclima urbano pueden aumentar enormemente las afecciones y enfermedades humanas, incluyendo el agotamiento mental; incomodidad térmica y deshidratación; cánceres asociados con la contaminación del aire o con la escasa actividad física; diabetes y enfermedades cardiovasculares; y obesidad. Además, el rápido crecimiento urbano puede producir la proliferación de tugurios y otros asentamientos empobrecidos que producen altas condiciones de insalubridad.

El equilibrio entre los entornos naturales y los edificados es un factor que influye en la salud urbana. El glosario de promoción de la salud de la OMS (OMS, 1998), por ejemplo, define una ciudad saludable como “una ciudad que crea y mejora continuamente aquellos entornos físicos y sociales y expande aquellos recursos comunitarios que permiten a la población apoyarse mutuamente en la elaboración de todas las funciones de la vida y en el desarrollo de su máximo potencial”.

Los bosques urbanos pueden desempeñar tres funciones relacionadas con la salud: 1) prevención de enfermedades; 2) terapia; 3) recuperación de enfermedades. Pueden reducir las causas directas e indirectas de algunas enfermedades no contagiosas, factores estresantes urbanos como las radiaciones ultravioleta y la contaminación del aire y acústica; y pueden ayudar a refrescar el entorno. La presencia de (y el acceso a) áreas verdes puede promover estilos de vida activos y ejercicios regulares, reduciendo al mismo tiempo los riesgos planteados por la obesidad, la diabetes de tipo 2, la cardiopatía coronaria, trastornos respiratorios y algunos tipos de cáncer.

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Photo by Emre Kuzu on Pexels.com

Los bosques urbanos contribuyen indirectamente a la salud en las ciudades, manteniendo la producción de alimentos frescos y nutritivos y suministrando energía renovable para la cocina. La presencia de áreas verdes puede también tener un efecto positivo sobre el bienestar fisiológico, reduciendo el estrés y mejorando la salud mental. Por ejemplo, se ha demostrado que los pacientes operados cuyas habitaciones de convalecencias dan a arboledas o bosques se recuperan con mayor rapidez y consumen menos analgésicos que pacientes similares que miran sólo paredes de ladrillos (Ulrich, 1984). Además, se ha demostrado que sentarse en una habitación con vista hacia los árboles estimula la disminución más rápida de la presión arterial diastólica que estar sentados en cuartos sin vista (Hartig et al., 2003).

Hoy día se están diseñando y gestionando bosques urbanos para apoyar programas de convalecencia; por ejemplo, se están instalando jardines de recuperación a lo largo de las estructuras sanitarias tradicionales. Se están incluyendo diseños para maximizar el potencial de recuperación psicológica de los bosques urbanos y otras áreas verdes en la arquitectura del paisaje y en los cursos de SUP en todo el mundo.

Los bosques urbanos, si están poco planificados o gestionados, pueden producir potencialmente impactos negativos, directos e indirectos, sobre la salud humana. Por ejemplo, pueden inducir alergias, albergar potenciales vectores de enfermedades epidémicas o no contagiosas y producir heridas a los peatones y a los pasajeros de los vehículos. Estos riesgos se pueden reducir y minimizar por medio de una adecuada gestión de riesgos.

Los bosques urbanos y los ODS: La salud y el bienestar humano

Marco político y jurídico

  • Garantizar que las recomendaciones de la OMS y de otros órganos internacionales – sobre la disponibilidad, accesibilidad, calidad y seguridad de los espacios verdes públicos – se incorporen y reflejen en las políticas nacionales y locales y en los documentos reguladores/jurídicos.
  • Promover y adoptar estrategias y mecanismos financieros y administrativos para maximizar el potencial de las áreas verdes para suministrar beneficios ambientales y positivos para la salud.
  • Promover la colaboración y el intercambio de información entre los sectores involucrados en el reverdecimiento urbano, planificación urbanística y atención médica.
  • Asegurar la inclusión de objetivos sobre la salud y el bienestar humano en las políticas sobre los bosques urbanos y áreas verdes.
  • Garantizar que los ahorros en los costes de la atención sanitaria, producidos por los servicios ecosistémicos de los bosques urbanos, se tomen en consideración en las políticas relevantes y se incorporen adecuadamente en las cuentas financieras de los gobiernos.

Planificación, diseño y gestión

  • Adoptar normas sólidas para el diseño y la gestión de los bosques urbanos con miras a fomentar las actividades físicas y mejorar la salud mental.
  • Optimizar la disponibilidad, accesibilidad, proximidad, permeabilidad y seguridad de los bosques urbanos para promover el uso de dichos recursos por todos los ciudadanos.
  • Maximizar las funciones de confort térmico, filtración de la contaminación y reducción del ruido que tienen los bosques urbanos al planificar y diseñar espacios públicos y calles.
  • Considerar la inclusión en el diseño y gestión de los bosques urbanos de la producción de alimentos frescos y nutritivos, además de los remedios naturales y tradicionales para su uso por las comunidades locales.
  • Incluir a los bosques urbanos en la planificación y el diseño de hospitales y escuelas por sus probados beneficios terapéuticos y psicológicos para pacientes y niños y niñas.
  • Construir pistas verdes/azules para aumentar la movilidad alternativa (p.ej., bicicletas) como medio de promoción de la salud física y mental y de reducción de la contaminación.
  • Minimizar el potencial de impactos indeseados de los bosques urbanos sobre la salud y el bienestar humano al diseñar y gestionar los bosques urbanos.

Criterios clave para el monitoreo

  • Disponibilidad, accesibilidad y proximidad de las áreas verdes.
  • Atracción percibida de los bosques urbanos para los ciudadanos.
  • Niveles de contaminación en la ciudad.
  • Idoneidad de los bosques urbanos para albergar deportes y otras actividades de tiempo libre.
  • Grado hasta el cual los servicios de atención médica promueven el uso de los bosques urbanos.
  • Número de prescripciones “verdes”.
  • Confort térmico/físico/psicológico percibido.
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Photo by Elizaveta Dushechkina on Pexels.com

Competencias/habilidades clave a desarrollar

  • Diseño y gestión de los bosques urbanos y demás áreas verdes para funciones reconstituyentes, de prevención, terapia y rehabilitación de enfermedades.
  • Diseño y gestión de los bosques urbanos para maximizar su capacidad de eliminar los contaminantes del tráfico y optimizar el confort térmico para los peatones.
  • Planificación y diseño de las áreas verdes para fomentar el deporte y demás actividades del tiempo libre.
  • Gestión de especies de árboles urbanos potencialmente alergénicos.

Principales lagunas de conocimiento que es preciso abordar

  • Indicadores para el monitoreo y evaluación de los efectos de los bosques urbanos sobre la salud y el bienestar humano.
  • Eficacia de los bosques urbanos y demás áreas verdes en los programas de terapia y recuperación relacionados con la salud mental y las enfermedades no contagiosas.
  • Estructuras y diseños de bosques urbanos más eficaces para amortiguar el ruido y la contaminación de la atmósfera producidos por el tráfico y las industrias, además de refrescar el entorno urbano.

Datos útiles para actividades de promoción

  • Los paseos al aire libre en las áreas verdes urbanas pueden reducir la depresión clínica en más del 30%, comparados con las actividades de interior (Frühauf et al., 2016).
  • El incremento de 10 por ciento de áreas verdes urbanas en una comunidad puede posponer la edad de aparición de problemas de salud hasta en cinco años.
  • Un estudio en Londres encontró que el número de prescripciones médicas disminuyó en 1,18 por 1000 personas por cada árbol extra por km de calle (Taylor et al., 2014).
  • Se demostró que los niños y niñas que viven en zonas que tienen buen acceso a áreas verdes pasan menos tiempo frente a la televisión, ordenadores y teléfonos y tienen un 11–19 por ciento menos de prevalencia de obesidad, comparados
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Photo by Dominika Roseclay on Pexels.com

con los niños y niñas que tienen acceso limitado, o no lo tienen del todo, a las áreas verdes (Dadvand et al., 2014).

  • En EE.UU., los árboles ayudan a reducir o a prevenir más de 670000 casos de enfermedades respiratorias agudas por año, salvando por tanto más de 850 vidas al año (Nowak et al., 2014).
  • Cinturones amplios (30m) de árboles altos y frondosos, combinados con superficies blandas del terreno pueden reducir la intensidad aparente de la intensidad del sonido del 50 por ciento o más (6–10 decibeles) (Cook, 1978).
Importancia del tipo de bosque urbano para la salud y el bienestar humano
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Photo by Kamille Sampaio on Pexels.com

Estudios de caso

Rehabilitación verde

File:Stora Anggarden botaniska.JPG - Wikimedia Commons

La rehabilitación verde (“Gröna Rehab”) está destinada a empleados de la región sueca de Västra Götaland que tienen o corren el riesgo de padecer sobra enfermedades relacionadas con el estrés o depresiones leves. Está albergada en la cabaña del jardinero en Lilla Änggården, al sur del jardín botánico de Gothenburg y la cabaña es adyacente a la Reserva Natural de Änggårdsbergen y rodeada por un jardín de rehabilitación. Este programa se basa en las reflexiones de la investigación sobre cómo los jardines y la naturaleza pueden ayudar a la recuperación humana. Este sistema combina estas reflexiones con métodos establecidos, y entre su personal se incluyen un biólogo, un jardinero, un terapeuta ocupacional, un psicoterapeuta y un fisioterapeuta. Los participantes siembran y cosechan en el jardín y realizan paseos guiados juntos en el bosque aledaño o en el jardín botánico. En invierno, podan los árboles y arbustos y realizan trabajos manuales. Entre otras actividades se incluyen conciencia corporal, gestión del estrés y terapia artística. Fuente: Västra Götalandsregionen (2015)

El bosque de Chopwell

Chopwell Woods Circular Walk - Tyne and Wear, England | AllTrails

El bosque de Chopwell está ubicado cerca de los principales asentamientos urbanos de Gateshead y Newcastle, en una antigua mina de carbón de la comunidad, al noreste del Reino Unido. Es de propiedad de la Comisión Forestal y un grupo activo de “Amigos del Bosque de Chopwell” está asociado con el bosque. Este bosque ha sido el centro de actividades de bienestar desde que se realizó ahí un proyecto piloto para la salud en 2004–2005 con el objetivo de sensibilizar y desarrollar el potencial de áreas boscosas como recurso para mejorar la salud y el bienestar de las comunidades locales. El proyecto piloto incluía el empleo de un trabajador de desarrollo sanitario a fin de mejorar los vínculos con los servicios locales de salud y los promotores de la salud, además de profesionales médicos en general y de las escuelas. A través de este proyecto piloto y de los esfuerzos de los Amigos del Bosque de Chopwell, actualmente se realiza una gran cantidad de actividades y oportunidades educativas para todas las edades, por ejemplo rutas de senderismo y oportunidades para ciclismo, ciclismo de montaña, equitación y orientación.

Fuentes: Snowden (2006); C. Davies, Comunicación personal (2016)

Diseño de espacios de bajo impacto alergénico

Los investigadores españoles propusieron directrices para la plantación urbana, con miras a reducir los efectos del polen sobre los habitantes de las zonas urbanas y periurbanas. Estas directrices contienen nueve recomendaciones que, si las practican las autoridades locales, reducirían los efectos alergénicos del polen sobre los habitantes de la ciudad. Estas recomendaciones incluyen el aumento de la biodiversidad de las plantas urbanas; la sustitución de las plantas machos con plantas hembras donde sea posible; el control cuidadoso de la plantación de especies exóticas; el uso de especies con baja producción de polen; y las consultas con botánicos al seleccionar las especies más adecuadas para un área verde determinada. Los investigadores recomendaron otros cambios en la gestión de las áreas verdes urbanas, tales como la mejora y el mantenimiento de las tierras abandonadas y de las áreas verdes descuidadas para reducir el predominio de especies individuales que producen grandes cantidades de polen. Fuente: Cariñanos y Casares-Porcel (2011)

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