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Los bosques urbanos pueden contribuir a la mitigación del cambio climático, tanto directamente por medio de la fijación del carbono, como indirectamente produciendo ahorro de energía y reduciendo el efecto urbano de “isla de calor”.

Directrices para la silvicultura urbana y periurbana.

ISBN 978-92-5-309442-4

© FAO, 2017

Las áreas urbanas son los principales contribuidores al cambio climático; si bien cubren sólo el dos por ciento de la I.V.erficie de la tierra, producen más del 70 por ciento de las emisiones de gas carbónico del mundo, además de enormes cantidades de otros GEI. Las áreas urbanas son también altamente vulnerables ante el cambio climático. El aumento del nivel del mar, las crecientes precipitaciones, las inundaciones continentales, los ciclones y tormentas más frecuentes y potentes y el aumento del calor y del frío extremos – todos fenómenos previstos bajo el escenario de cambio climático – probablemente afectarán a centenares de millones de habitantes de las áreas urbanas y periurbanas de todo el mundo en las décadas venideras. Con toda probabilidad los más afectados serán los habitantes pobres de las zonas urbanas que tienden a vivir en tierras bajas a lo largo de los frentes costeros; laderas y pendientes vulnerables a deslizamientos; cerca de las áreas contaminadas; en áreas industriales abandonadas o no planificadas; o en estructuras inestables. A pesar de estos riesgos, muchas ciudades todavía tienen que planificarse adecuadamente para afrontar el cambio climático.

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Photo by Pedro Figueras on Pexels.com

Los bosques urbanos pueden tener un papel crucial para ayudar a que las ciudades sean más resilientes ante los efectos del cambio climático. Por ejemplo, pueden mitigar las escorrentías, mejorar la calidad del aire, almacenar carbono, disminuir el consumo energético urbano ofreciendo ambientes sombreados y frescos (mitigando potencialmente el efecto urbano de isla de calor) y reducir

los impactos de las condiciones climáticas extremas y de las inundaciones. La vegetación y los suelos de los bosques urbanos potencialmente ofrecen enormes sumideros de carbono. El potencial que tienen los bosques urbanos para reducir la vulnerabilidad de las ciudades ante el cambio climático tiene claras implicaciones para las políticas que fomentan la densificación urbana, altas densidades de viviendas y la consecuente reducción potencial o pérdida de áreas verdes. Con el aumento de la temperatura debido al cambio climático, las áreas verdes probablemente se volverán cada vez más importantes, especialmente por los efectos directos de la mejora de los microclimas urbanos.

El cambio climático tendrá implicaciones sobre la gestión y el coste de mantenimiento de los bosques urbanos y demás áreas verdes que, por ejemplo, podrían requerir más riego durante las sequías y estar sujetas al uso excesivo. Una correcta planificación de la I.V. será necesaria para responder eficazmente al cambio climático.

Los bosques urbanos y los ODS: El cambio climático

Marco político y jurídico

  • Realizar análisis coste-beneficio para comparar las políticas basadas en el uso de soluciones de mitigación y adaptación al cambio climático basadas en la naturaleza, con opciones tradicionales de “infraestructura gris”.
  • Adoptar políticas para aumentar la cubierta arbórea urbana para cumplir con las exigencias nacionales y mundiales de fijación del carbono.
  • En las políticas energéticas urbanas, promover adecuadamente la contribución de la I.V. a la mitigación y adaptación al cambio climático, particularmente por medio del ahorro de energía (p.ej., fomentar la plantación de árboles en sitos de ahorro energético para dar sombra a los hogares y a las empresas).
  • Planificar incentivos directos e indirectos (p.ej., reducciones fiscales) para la creación y la gestión sostenible de los bosques urbanos y demás infraestructura verde, dirigidos a la mitigación y adaptación al cambio climático.
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Photo by Markus Spiske on Pexels.com

Planificación, diseño y gestión

  • Garantizar que la fijación del carbono y que la mitigación y adaptación al cambio climático se consideren adecuadamente en los análisis coste-beneficio de los bosques urbanos.
  • Ajustar los planes de gestión forestal urbana y demás herramientas de planificación para adecuarlas a las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, e incorporar el conocimiento aprendido por medio de las evaluaciones de la vulnerabilidad ante el cambio climático y las opciones de mitigación de riesgos.
  • Gestionar activamente los bosques urbanos para asegurar la heterogeneidad estructural y los rangos de clases de edad, por medio de intervenciones silvícolas diversificadas. Promover la diversidad de especies autóctonas para crear cubiertas de copas de múltiples extractos que aumenten la capacidad de fijación del carbono de los bosques urbanos.
  • Adoptar un enfoque ecosistémico para gestionar los bosques urbanos como forma para maximizar el secuestro del carbono, mientras se aumenta la complejidad, resiliencia y adaptabilidad de las comunidades biológicas, incluyendo las del suelo.
  • Considerar las repercusiones probables del cambio climático sobre el crecimiento de los árboles y bosques al determinar sitios y seleccionar especies para el establecimiento de los bosques urbanos.
  • Evaluar los riesgos que plantea el cambio climático para la consecución de los objetivos de gestión de los bosques urbanos (p.ej., el suministro de los productos forestales y servicios ecosistémicos deseados).

Criterios clave para el monitoreo

  • Efecto isla de calor.
  • Exigencia energética para enfriar/calentar edificaciones.
  • Niveles de confort térmico de los senderos peatonales y de las áreas de recreo.
  • Fijación del carbono.

Competencias/habilidades clave a desarrollar

  • Diseño de soluciones basadas en la naturaleza para maximizar el enfriamiento y calentamiento naturales de las edificaciones.
  • Implementación de inventarios de las existencias de carbono a nivel municipal.
  • Evaluación y monitoreo de las repercusiones de las condiciones del cambio climático sobre la sanidad de los árboles, incluyendo la propagación de plagas.
  • Evaluación de los costes, beneficios, compensaciones y factibilidad de las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.

Principales lagunas de conocimiento que es preciso abordar

• Resistencia de las especies arbóreas ante el efecto urbano isla de calor.

  • Mejores prácticas de gestión para afrontar los efectos directos e indirectos del cambio climático sobre los bosques urbanos.
  • Modelación del cambio climático a escala local, incluso en los componentes ecológico, genético, meteorológico y de formación del suelo.
  • Integración de árboles en los sistemas agrícolas urbanos y periurbanos para aumentar la capacidad de adaptación de las comunidades locales al cambio climático (incluyendo las crecientes temperaturas).

Datos útiles para actividades de promoción

  • El efecto neto refrescante de un árbol joven y saludable es equivalente a diez acondicionadores de aire medianos que trabajan 20 horas al día (Wolf, 1998a).
  • La sombra de los árboles puede reducir la facturación por servicios por aire acondicionado en las edificaciones residenciales y comerciales del 15 – 50 por ciento (Parker, 1983; Huang et al., 1987).
  • Los árboles urbanos localizados dentro de EE.UU. fijaron 770 millones de toneladas de carbono, valorados en 14300 millones de USD (Nowak y Crane, 2002).
  • Varios países y ciudades han establecido normas mínimas de presencia de zonas verdes para hospitales y hogares de convalecencia. Importancia del tipo de bosque urbano ante el cambio climático
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